El pádel se afianza en España

“¿Vienes a jugar a pádel después del curro?” Se trata de una de las preguntas más repetidas en los últimos años tras finalizar la jornada laboral. Y es que todos conocemos a alguien que juega a pádel y, por sus comentarios, se lo pasa bomba. Así que no importa que nunca hayamos cogido una pala, ante tal invitación, nos armamos de valor y saciamos esa curiosidad por dar cuatro golpes a la pelota y “a ver qué pasa.” Una hipotética situación que se repite día tras día y que ya ha hecho caer a más de 3,5 millones de españoles en las redes de este deporte.

El pádel es el segundo deporte más practicado en España. Por comunidades, Cataluña lidera el ranking de aficionados -con una subida anual del 20%-, seguida de Madrid, Andalucía y Valencia. La principal razón: la democratización que ha experimentado este deporte en las últimas dos décadas.  

En sus inicios, el pádel fue considerado un deporte reservado para las clases sociales altas, hasta que en 1990 empezó a coger fuerza en España de la mano de figuras reconocidas como el tenista Manolo Santana. Los hechos clave fueron la creación de la Federación Internacional de Pádel y, en 1993, el reconocimiento como modalidad deportiva por parte del Consejo Superior de Deportes.

Así que, aunque al principio el pádel tuvo que lidiar con la sombra del deporte de raqueta más popular, el tenis, además de abrirse a todos los públicos -lo practican tanto hombres como mujeres de todas las edades, incluso tienen cabida los más pequeños de la casa- se ha profesionalizado hasta tal punto que hoy en día se celebra el campeonato mundial World Padel Tour. España es el país que cuenta con más representación en este circuito, con 290 jugadores masculinos y 167 jugadoras femeninas. Una muestra más de cómo ha calado el pádel en la sociedad española.

Un deporte que también ha arraigado en otros países como Argentina, México, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay o Canadá.  Pero, ¿por qué engancha tanto el pádel?

Todos los expertos coinciden con las mismas razones: es un deporte económico, que puede practicar cualquiera y con una técnica más sencilla que el tenis.

Aún sin haber cogido nunca una pala, los amantes de este deporte reconocen que se disfruta desde el primer partido. En cambio, con el tenis, es necesario entrenar durante unos cuántos meses para terminar una competición con la misma sensación.
A esto se suma que el pádel es un deporte que no requiere una excelente condición física, por lo que todo el mundo puede animarse y ponerse en forma paulatinamente. Y, además, como reflejábamos al principio de este artículo, se trata de un deporte social: se juega por parejas en grupos de cuatro personas. Lo más recomendable es jugar siempre con la misma pareja, puesto que de esta forma los dos jugadores evolucionan a la par y, partido a partido, incrementa la afinidad.

¿Cuáles son los beneficios de jugar a pádel?

Existen muchas razones por las que empezar a jugar a pádel puesto que se trata de un deporte muy completo. Por un lado, como cualquier ejercicio físico, repercute directamente en nuestro estado de salud. El pádel es una actividad aeróbica de baja intensidad, que ayuda a mejorar nuestro sistema cardiovascular, reduciendo el riesgo de sufrir infartos, insuficiencias cardíacas, etc.

Asimismo, la práctica regular de este deporte ayuda a tonificar los músculos de nuestro cuerpo –especialmente glúteos y piernas-, ya que nos obliga a realizar movimientos cortos e intensos de manera constante.

A nivel mental, practicar deporte ayuda a reducir el estrés y la ansiedad que puede generar el día a día y a aumentar nuestra autoestima. También trabajamos otros aspectos como la concentración, puesto que se trata de un deporte que requiere una atención continuada.

Material imprescindible para jugar a pádel

A diferencia de otros deportes, el pádel no requiere un gran desembolso inicial. Para jugar necesitas una pala, pelotas y un modelo de zapatillas adecuado.

La pala de pádel suele estar fabricada con capas de fibra de vidrio o carbono. A la hora de elegir cuál es la más adecuada para ti, déjate asesorar por un experto y ten en cuenta los siguientes puntos: material de fabricación, peso, potencia y durabilidad.

Por otra parte, también es importante la elección del calzado, puesto que se trata de un deporte que exige a nuestro cuerpo rápidos e intensos movimientos que repercuten en nuestras articulaciones. Por ello, además de elegir unas zapatillas de deporte adecuadas, es recomendable añadir un extra de amortiguación que reduzca al máximo las posibilidades de lesión en tobillos y rodillas.  

 

La marca NOENE ha diseñado, junto con el nº1 del mundo de pádel durante 15 años consecutivos, Fernando Belasteguín, una edición especial de plantillas para conseguir este extra de amortiguación.

Se trata de los modelos ERGOSOLE y THINSOLE, fabricados con una revolucionaria tecnología suiza que ayuda a amortiguar la transmisión de las vibraciones dañinas generadas al golpear el pie en el suelo.

Así pues, el innovador material viscoelástico NOENE -un elastómero que a diferencia del resto de materiales que hay en el mercado actúa de forma horizontal- absorbe las ondas de choque que se producen a cada paso o salto, disipando hasta en un 92% el impacto.

En definitiva, el pádel es un deporte al alcance de todos, en el que familias enteras se han volcado para, además de realizar ejercicio físico, pasar un buen rato. Sin embargo, no debemos olvidar que hay ciertas precauciones que se deben tomar, como en cualquier otro deporte que implique un movimiento repetitivo, para evitar posibles dolencias que puedan afectar a nuestro cuerpo y pongan en riesgo la práctica continuada del mismo. Si después de leer este artículo te has convencido, ya puedes responder afirmativamente a la pregunta de tu compañero de trabajo: “¡hoy sí me animo a probar esto del pádel!”.